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EL CAMINO DEL MATCHA

Dō es el símbolo en japonés para ‘camino’ o ‘recorrido’ o ‘travesía’. DōMatcha significa ‘El Camino del Matcha’. Descubrir el camino del Matcha es un recorrido que bien vale la pena; un trayecto que junta a las personas para celebrar la salud y la sencilla naturaleza de la vida. ¡Te invitamos a compartir nuestro recorrido y descubrir el DōMatcha™!

El té es la segunda bebida más popular en el mundo (la primera es el agua). Pero a pesar del hecho de que todos los tés salen de la misma planta (Camellia sinensis), el mundo del té es deliciosamente complejo y rico en historia.

Dice la leyenda que el anciano, emperador chino e inventor de la medicina china, Shennong, fue el primero en descubrir el placentero sabor y las propiedades medicinales del té verde. Un día, mientras hervía agua sobre un fogón, una brisa voló a su tetera algunas hojas de un cercano arbusto de té. Shennong no sólo disfrutó de su recién ‘inventada’ bebida, sino que seguiría a estudiar las propiedades promotoras de la buena salud, de su descubrimiento accidental. Esta leyenda refleja algo que ha sido parte de la cultura china por casi 5 mil años: el té es tan preciado que solamente podría ser de origen real, y fomenta la salud mental y corporal.

Una nueva forma de té en polvo, surgió durante la dinastía Song (960-1279). Hojas del té recién cosechadas eran puestas al vapor para preservar su color y frescura, luego secadas y molidas, obteniendo un polvo llamado ‘lodo de té’. El lodo de té se colocaba en moldes, después era prensado y secado. Luego se le secaba al sol y después se le horneaba para evitar que se pudra. Estos ‘pasteles de té’ eran fáciles de almacenar y transportar. Para hacer una taza de té, se quebraba un pedacito del pastel de té y se mezclaba el polvo del té en una taza utilizada para beber té en polvo.

Esta manera de procesar y preparar el té en la China, con el tiempo se abandonó. Pero, temprano en el octavo siglo, monjes zen japoneses viajeros, habían empezado a llevar consigo té y semillas del té, y comenzaron a cultivar plantas del té en Japón. Pronto los sacerdotes zen japoneses iniciaron su propia tradición de cultivar, procesar y preparar el té verde en polvo, y es así que nació el Matcha.

Fue en el siglo 11, que el sacerdote zen Esai inició el cultivo del té en Japón. Su famoso libro sobre el té abre con la frase: “El té es el máximo remedio mental y médico, y tiene la habilidad de hacer la vida de uno más llena y completa”. Al decir eso, Esai se refería al Matcha, que más tarde llegó a ser el más atesorado té verde en polvo japonés, y el único té que se utiliza en la Ceremonia Tradicional del Té (Sadō). en Japón.

Sadō (‘El Camino del Té), en su forma moderna, fue desarrollado por los monjes zen en el transcurso del siglo 15, y se hizo popular con la sociedad de Samurái, la realeza y la clase alta de Japón. Las enseñanzas del monje Sen-no Rikyu fueron las más influyentes, basando el Sadō en los cuatro principios de armonía, pureza, tranquilidad y respeto. De hecho, DōMatcha™ se creó para honrar esta tradición sagrada.

En la actualidad, Japón exporta aproximadamente sólo 4% de su preciado matcha. No solamente es un té verde altamente atesorado, especial, sino que también es usado con frecuencia en Japón para cocinar y hornear, en alimentos saludables, y creaciones en bebidas de estilo occidental, como matcha con leche, y batidos. Al asociarnos con Shohokuen, uno de los proveedores de matcha más antiguos y establecidos en el Japón (ver Travesía del DōMatcha™), podemos traer el DōMatcha™ directamente de Kioto, el sitio mágico donde se originó el matcha. (ver la galería de fotos)